Los sacerdotes, guiados por su fervor religioso y su deseo
de bautizar todo con nombres cristianos, decidieron que aquel volcán debía
llevar un nombre de santa. Así, lo llamaron "Catarina", en honor a
Santa Catalina de Alejandría. Prepararon una ceremonia solemne, llevando
consigo una cruz de madera y agua bendita para realizar el bautizo.
La leyenda cuenta que en medio de este caos, la cruz que los
sacerdotes usaban fue lanzada por los aires con una fuerza sobrenatural,
volando kilómetros hasta aterrizar en el palacio del obispo en Santiago de los
Caballeros de Guatemala, la antigua capital del país. Este evento fue
interpretado como una señal divina, una advertencia del volcán para que
respetaran su nombre original.
Aterrorizados y convencidos de haber sido testigos de un
milagro o un castigo divino, los sacerdotes huyeron del lugar, sanos y salvos,
pero con el miedo grabado en sus corazones. Jamás volvieron a intentar cambiar
el nombre del volcán, y desde entonces, Chi'gag siguió siendo conocido como el
Volcán de Fuego, en respeto a la fuerza y al espíritu indomable de la tierra y
sus antiguos habitantes.
Esta leyenda se ha transmitido de generación en generación,
recordándonos la importancia de respetar las tradiciones y la historia de los
pueblos originarios, y enseñándonos que la naturaleza, con su poder inmenso y
misterioso, merece nuestro respeto y reverencia.
Leyenda popular local de Alotenango.
ampliada, mejorada por: Alvaro Rojas Melendez.
escribeme: email: alvarome2003@gmail.com
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